Un cuarto oscuro…dos perros hambrientos: uno blanco, otro negro. ¿En el medio? Un hueso de lombriz (¿) como cena de ambos. ¿Lo compartirán? Dudolo. O blanco. O negro. No hay grises entre perros hambrientos.
Un “Yo” que no es yo…que entiende de otro yo y expresa lo que otro yo, sin sentir que es primera persona del singular. Es un yo, aunque impersonal; es un sujeto tácito, es la degradación de la materia, un fuego candente, un infierno escondido, un vacío, la nada, un cielo abierto. Un yo pluripersonal no evidente, no reflexivo, no intuitivo; no ve, no siente, no habla, pero sin embargo expresa anagramas y sinsentidos, que contienen razones irracionales desconocidas más fáciles de comprender en analogías.
Ese yo que es escenario y no personaje. Es un drama satírico, una tragedia, que no haya dos ojos, y una mirada juzgada.
Camino, dos pasos, quince, aún casi resbalo, el bastón de la vieja de al lado, se me ríe, y me dice “Tú”, en un tuteo heroico y en una formalidad de cena de príncipes, donde tomaste sopa de primer plato y bebiste buen vino añejo, robado de la bodega del faraón de quince mujeres. Él es –el mismo “Él” que va con acento- quien no sabe con qué cubierto empezar… y de nervios, comienza a sudar y a respirar con más velocidad y se pone rojo. (¿Por qué? El corazón se acelera y comienza a palpitar más rápido, entonces la sangre corre cada vez con más velocidad pasando por todas las venas del cuerpo hasta las faciales; esto le da calor y hace que se vea rojo... ¿contento?). En fin… El se marea y todo a su alrededor gira; quizá después de que El haya bebido tanto vino, o de que Tu te hayas pegao tal paliza gracias al bastón de la vieja petiza y sinvergüenza.
Qué se yo…no sé tú…pero él.
Somos -soy-, en un pensamiento, dos. “Nosotros” conformamos el agón interno. La bivalencia de lo que soy, eres, es. “Vosotros”, que en eterna lucha confirman mi nada como dos soldados de plomo después de combate que quedan durmiendo –eternamente condenados- en el campo de fuego. ¿Y Ellos? Ellos dos que se pelean y debaten entre el cielo y el infierno, rozan entre Dios y el Diablo en la lucha constante. La conciencia los obliga a ellos a vivir en un mismo terreno que es el neutro, que es MI conciencia.
Cabizbajo con el rabo entre las piernas, simulo no estar hablando de mi.
jueves, 22 de septiembre de 2011
Un salero
9:09
A Troche y Moche
Unos minutos para vos, egoísmo puro
Tomate unos minutos para vos, y solo para vos, acompañado de un buen tema, mira para adentro, ensimismate, amatumente...


